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La GALLADA C.C.G.

DEVOCIONALES

Marzo 25 del 2.009 ( Confianza durante los tiempos difĂ­ciles )

Marzo 25 del 2.009   ( Confianza durante los tiempos difíciles )

 

Leer | Romanos 8:35-39

La vida cambia constantemente. Apenas hemos terminado de resolver un problema y otro comienza a surgir inmediatamente. Y esto no es algo que sólo sucede a nivel personal, sino que podemos ver el mismo conflicto a nivel mundial. La economía de la mayoría de los países está destruida, los precios de la gasolina aún están muy altos en comparación con los salarios, y hay muchos que han perdido sus empleos. No debemos asombrarnos de todo esto, pues es normal que ocurra, ya que vivimos en un mundo caído espiritualmente. 

A pesar de todo, podemos estar agradecidos a Dios, pues guía a cada uno de sus hijos aún en los tiempos difíciles (Salmo 23). Él es el buen Pastor que siempre está atento a las necesidades de sus ovejas. Es por eso que le dice a sus discípulos: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Jn 14.18). Esta promesa se cumplió con la venida del Espíritu Santo a la vida del creyente, quien fue enviado para permanecer en el corazón de cada cristiano en todo momento. Pablo también nos dice que somos sellados con el Espíritu de Dios hasta el día de nuestra redención. O sea que este sello nos protege de los ataques del enemigo que desea arrancarnos de las manos de nuestro Padre celestial. 

Es importante que destaquemos que esta promesa de protección es sólo hecha a quienes han recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, y a quienes a su vez han sido hechos hijos de Dios (Ro 8.16). Todos los seres humanos estamos expuestos a los mismos problemas, pero el creyente en Cristo cuenta con la ayuda del Consolador ( ESPIRITU SANTO ) que ha sido enviado del cielo. Podemos estar convencidos de que el amor y la misericordia siempre van a rodearnos para protegernos en todo momento. 

 

Marzo 23 del 2.009 ( Libres para vivir )

Marzo 23 del 2.009         (   Libres para vivir )

 

Leer | Salmo 22.5

La historia está repleta de esclavistas que dominaron a desvalidos, y de gobernantes impíos que tiranizaron a pueblos enteros. Estos son casos evidentes de esclavitud. Pero menos obvios, aunque igualmente malos, son los casos generalizados de esclavitud a las heridas emocionales y a las acciones, actitudes y hábitos pecaminosos, de personas que no pueden verse libres de ellos. 

Afortunadamente, Cristo vino a la tierra para librarnos de la esclavitud del pecado. Él dijo de sí mismo: “El Espíritu del Señor está sobre mí… Me ha enviado a… poner en libertad a los oprimidos” (Lc 4.18-21). 

¿Cómo puede usted aprovechar esta magnífica oferta de libertad?

 

  1. El primer paso es reconocer que le está controlando un problema espiritual llamado pecado. 
  2. Segundo, rastrear su origen, y de ser posible, preguntarse: ¿Por qué cedo hasta el punto de dejarme dominar por esta tentación? Algunas posibles respuestas son: la inseguridad, el temor al fracaso, el orgullo y los abusos recibidos en el pasado
  3. Tercero, elegir ser libre. Confíe en la ayuda de Dios, y crea que el Espíritu Santo le capacitará para hacer todo lo que sea necesario. El Señor no quiere que sus hijos estén esclavizados; quiere que vivan con libertad (Jn 10.10).
  4. Cuarto, clamar al Señor por ayuda. 


Si se lo pide, Dios hará lo que sea mejor para usted, y eso significara hacerle libre de inmediato. O Él puede decidir que el mejor proceso para usted tomará tiempo, en cuyo caso tendrá antes que enfrentar una lucha. Cualquiera que sea el caso, usted puede tener la seguridad de que el Padre celestial sabe qué es lo mejor para cada uno de sus hijos. Lo que Él decida hacer le permitirá a usted tener libertad y abundancia. 

 

 

16 de marzo, 2009 ( Palabras de nuestra boca )

16 de marzo, 2009                                   ( Palabras de nuestra boca )

 

Leer | 2 Timoteo 2.23-3.5

El traer o llevar chismes es considerado un pasatiempo relativamente inofensivo, particularmente cuando se la compara con pecados como el asesinato o el adulterio. Satanás ha pintado al chisme como algo insignificante, pero si examinamos esta mentira veremos su horrible verdad. Dios, en la Biblia, pone al chisme entre los pecados más viles (Ro 1.28-31).

Nada en cuanto al chisme es inofensivo. Ya sea que lo dicho dañe intencionalmente, o simplemente sea algo frívolo, una persona puede ser herida o avergonzada. Un amigo mío se propuso encontrarle el origen a una dañina habladuría acerca de él. Le preguntó a una persona tras otra: “¿Dónde oyó usted eso?” Después de conversar con 17 pastores, descubrió a la persona que había originado el rumor. Esta persona reconoció que había especulado en voz alta en cuanto a una situación que no conocía bien. Una reacción en cadena destructiva había comenzado con sólo un hombre que sacó una conclusión apresurada mientras conversaba con un amigo.

Aunque la víctima nunca se entere de lo que se habla a sus espaldas, el chisme siempre tiene consecuencias. Las personas que riegan cuentos revelan su condición interna: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt 12.34). De una lengua venenosa brotan los celos, los resentimientos o el orgullo que llevan por dentro.

El chisme tiene el poder de herir, destruir reputaciones y dividir iglesias. No tenemos el derecho de dañar la vida de nadie. Dios es el único a quien, en realidad, debemos acudir cuando oigamos un rumor. Los que enfrentan pruebas necesitan de oración, no de lenguas que pregonen su desgracia (Gá 6.2). 

 

Por Dr. Charles Stanley

 

MARZO 14, 2009 ( Borrar con el codo)

MARZO 14, 2009              ( Borrar con el codo)

 

Nuestra autoridad tiene una relación directa con nuestro compromiso de vivir lo que enseñamos a otros, así que, practiquemos la vida espiritual

Texto Bíblico base: Romanos 2:21-22>

La trayectoria del líder lo va a llevar, siempre, a situaciones de dolor y angustia, situaciones que hubiera preferido evitar. Estas pueden incluir experiencias tan amargas como la oposición, el abandono o la traición; todas estas experiencias fueron parte de la vida de Aquel que fue delante de nosotros para indicarnos el camino a seguir. El líder maduro es aquella persona que ha llegado al punto donde entiende que esta realidad ha sido incluida en su llamado y lo acepta como parte de lo que significa ejercer influencia sobre otros.

Existe una condición, sin embargo, que es más pesada y difícil de llevar para el líder y es la que el apóstol describe en el texto de hoy. Se trata de la angustia que acosa a la persona que habla de y enseña verdades a otros que no practica en su propia vida. Si bien Pablo estaba dirigiéndose a los judíos, esta realidad frecuentemente acompaña a los que tienen responsabilidad de formar al pueblo de Dios. La descripción que realiza de la falsa confianza que acompaña al judío podría bien aplicarse a los que pastorean al pueblo de Dios:

«Tú te llamas judío, te apoyas en la Ley y te glorías en Dios; conoces su voluntad e, instruido por la Ley, apruebas lo mejor; estás convencido de que eres guía de ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los ignorantes, maestro de niños y que tienes en la Ley la forma del conocimiento y de la verdad.» (vv. 17–20)

Es precisamente este conocimiento más acabado de la Palabra la que nos lleva a creer que estamos en otra dimensión de la vida espiritual. Creemos que esa mayor percepción de la verdad de Dios, junto al rol que nos ha confiado de ayudar a los que andan en ignorancia, es prácticamente la misma cosa que vivir la vida a la que estamos llamando a otros. No obstante, nuestras habilidades como comunicadores no pueden apagar el insistente testimonio de nuestro propio espíritu, que nos dice que no estamos situados donde el Señor quiere tenernos ubicados: en la práctica de la vida espiritual. El líder que aún conserva sensibilidad a la existencia de esta incongruencia en su propia vida personal no podrá soportar por mucho tiempo la dicotomía en la que está viviendo.

¿Quiere decir esto que no podemos hablar ni enseñar de temas acerca de los cuales no tenemos experiencia? ¡De ningún modo! ¡No hace falta divorciarse para poder hablar con autoridad del divorcio! Pero sí debemos saber que nuestra autoridad tiene una relación directa con nuestro compromiso de vivir lo que enseñamos a otros. Usted logrará mayor respuesta por el respaldo que su vida le da al mensaje que predica que por la elocuencia de sus palabras o lo elaborado de sus apuntes.

Para pensar:
La práctica de la vida espiritual es la que hace al maestro eficaz.

Autor: Christopher Shaw.

 

MARZO 13, 2009 ( Ser o no ser )

MARZO 13, 2009           ( Ser o no ser )

 

Fuimos abrumados sobremanera…, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. —2 Corintios 1:8

Cuando yo era pequeño, los niños en el parque citaban en broma la famosa frase de Shakespeare: «Ser o no ser; esa es la cuestión». Pero en realidad no entendíamos lo que significaba. Más tarde supe que el personaje de Shakespeare, Hamlet, quien dice estas líneas, es un príncipe melancólico que se entera de que su tío ha asesinado a su padre y se ha casado con su madre. El horror de esta realidad es tan perturbador que él piensa en el suicidio. Su duda era: «ser» (continuar viviendo) o «no ser» (quitarse la vida).

A veces, el sufrimiento de la vida puede llegar a ser tan abrumador que somos tentados a caer en la desesperación. El apóstol Pablo le dijo a la iglesia en Corinto que la persecución que él había padecido en Asia había sido tan intensa, que «aun perdí la esperanza de conservar la vida» (2 Corintios 1:8). Pero al trasladar su enfoque hacia su Dios, el sustentador de su vida, Pablo adquirió una capacidad de recuperación en vez de abrumarse, y llegó a la conclusión de que «no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios» (v. 9).

Las pruebas pueden hacer parecer que la vida no val la pena. Centrarnos en nosotros mismos puede llevarnos a la desesperación. Pero poner nuestra confianza en Dios nos da una perspectiva completamente diferente. Mientras vivamos en este mundo, podemos tener la certeza de que nuestro Dios Todo-suficiente puede sostenernos. Y como Sus seguidores, siempre tendremos un propósito divino para «ser». —HDF

 

MARZO 12, 2009 (Incompleta)

MARZO 12, 2009     (Incompleta)

 

El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el díada Jesucristo. —Filipenses 1:6

Cuando yo era una niñita, mis padres compraron su primera casa. Una tarde, toda la familia nos metimos de repente en el automóvil y fuimos a ver dónde estaríamos viviendo pronto.

No lo podía creer. La casa no tenía ventanas ni puertas y tenía un olor extraño. Se podía ver el sótano claramente a través de grandes brechas en el suelo y tuvimos que encaramarnos a una escalera para bajar allí.

Esa noche, cuando le pregunté a mi madre por qué ella y papá querían vivir en una casa como ésa, ella me explicó que el constructor todavía no la había terminado. «Sólo espera y verás —dijo—.Creo que te va a gustar cuando quede lista».

Pronto comenzamos a ver cambios. A la casa le pusieron ventanas, luego puertas. El «olor raro» de la madera nueva se fue. Pintaron las paredes. Mamá puso cortinas en las ventanas y cuadros en las paredes. La casa incompleta se había transformado. Había llevado algo de tiempo pero finalmente había quedado terminada.

Como cristianos, nosotros también necesitamos un «acabado». Aunque los cimientos se echan en el momento de nuestra conversión, el proceso de crecimiento continúa a lo largo de nuestra vida. Al seguir obedientemente a Jesús, «el autor y consumador de nuestra fe» (Hebreos 12:2), un día, nosotros también quedaremos completos. —CHK

 

DEVOCIONAL 04-03-09

DEVOCIONAL 04-03-09

 

TRES PRINCIPIOS CLAVES

MARZO

DIA 04

Así como el amigo alpinista, tiene un mapa y meta para escalar el monte alto; asimismo, el estudiante bíblico tiene tres guías: La observación, lo que dice el texto; la interpretación, lo que significa el texto; la aplicación lo que debe vivir, a la luz de lo que aprende del pasaje.

Después de leer varias veces este libro corto de 13 versículos, anotamos la verdad central, bien puede ser 2 Juan 1:9 “Todo el que se descarría y no permanece en la enseñanza de Cristo,  no tiene a Dios;  el que permanece en la enseñanza sí tiene al Padre y al Hijo”.

Una sencilla observación, sin tanta técnica, nos ayuda a pensar que Juan exhorta a la Iglesia a permanecer en la verdad, y en el mandamiento de amarse mutuamente como hijos de Dios. A tener sumo cuidado, de los maestros falsos, en el siglo I los gnósticos, que se creían avanzados en conocimientos, que confundían a la gente al creer en un Cristo espiritual y no que se encarnó.

Observar, es considerar el texto a la luz de la época; ya había maestros que hablaban de otro Cristo, que no vino en carne. Juan, les advierte a no hospedarlos, porque engañaban con otra doctrina.

Hay mucho que aprender, este estudio es abreboca. Ahora interprete, lo que Juan enseña, aquí podemos ayudarnos de comentarios. Matthew dice: “Se describen el engañador y su engaño: él trae error acerca de la persona y oficio del Señor Jesús. Tal es un engañador y un anticristo; engaña a las almas y sabotea la gloria y el reino del Señor Cristo. No pensemos que es raro que ahora haya engañadores y opositores del nombre y la dignidad del Señor Cristo, porque los hubo en los tiempos de los apóstoles. —Mientras más abunden los engañadores más alertas deben estar los discípulos... La manera de ganar la recompensa plena es permanecer veraz a Cristo y constante en la religión hasta el final. El aferrarse firme a la verdad cristiana nos une a Cristo...”

Continuaremos con la aplicación, ahora es vital permanecer en Cristo; le animo a meditar en 2 Juan y orar a favor nuestro.

ORACIÓN:

Padre, guíame a estar alerta de falsos maestros y sectarios.